Empezamos con una pregunta que no nos dejaba dormir
Era 2019. Tres personas que no se conocían compartían la misma frustración desde lugares diferentes.
Una diseñadora cansada de crear colecciones que morían en una temporada. Un productor textil harto de ver desperdicios en cada ciclo. Una consultora de marca que ya no creía en las historias que vendía.
Nos cruzamos en un mercado de diseño independiente en Barcelona. La conversación inicial iba a durar diez minutos. Duró cuatro horas.
No creemos en ciclos forzados. Una buena prenda no caduca en seis meses.
Hacer miles de unidades iguales no es eficiencia. Es desperdicio disfrazado.
Tu ropa no debería depender de un logo para tener valor.
Trabajamos con talleres locales que pagan salarios dignos. Usamos materiales que no destruyen. Diseñamos pensando en años, no en meses.
Cada colección tiene un límite de producción. Cuando se agota, se agota. No reponemos constantemente. Eso obliga a pensar antes de comprar.
Y nos gusta que sea así.
No tenemos CEO. No tenemos jerarquías rígidas. Tenemos personas que saben hacer cosas y las hacen bien.
Dedicamos meses a cada colección. Probamos cortes en diferentes cuerpos. Ajustamos hasta que funciona.
Visitamos proveedores. Tocamos tejidos. Preguntamos de dónde vienen. Rechazamos mucho antes de aceptar.
Sabemos quién cose cada prenda. Conocemos sus nombres. Eso cambia todo.
No es solo reducir huella. Es crear un modelo que otras marcas puedan copiar sin pedirnos permiso.
73%
Menos residuos textiles por colección
100%
Producción en talleres auditados
5 años
Vida útil mínima de cada prenda
Si buscas tendencias rápidas, hay marcas mejores para eso. Si buscas ropa que dure y que signifique algo, tal vez estés en el lugar correcto.
Ver colecciones